Hispanidad: ¿Guadalupe o el pilar?

VICENTE SÁNCHEZ-CANO
PRESIDENTE DE GUADALUPEX

También fue obligada invocación para muchos de los capitanes y soldados de la conquista, en una gran mayoría extremeños

NADIE parece cuestionar que la Virgen de Guadalupe es la Patrona de Extremadura, aunque no esté integrada en su Provincia Eclesiástica.
Sin embargo, sí parece cuestionarse su condición de Patrona o Reina de la Hispanidad, a pesar de que el 12 de octubre de 1928, el cardenal Primado de España, Pedro Segura, como legado del Papa Pío XI, y en presencia del rey Alfonso XIII, coronara canónicamente a Santa Maria de Guadalupe como 'Hispaniarum Regina' o Reina de las Españas, como reza en el anverso de la lustrina de su corona. Es frecuente que en los medios de comunicación, y en la opinión pública en general, cada vez más, se identifique a la Patrona o Reina de la Hispanidad con la Virgen del Pilar. Sin querer entrar en una polémica, nada más ajeno a nuestra voluntad, que enfrente a ambas advocaciones marianas, si conviene aclarar lo que entendemos una tergiversación, manipulación o error, cada vez más extendido, en defensa de la verdad histórica documentada.

La íntima vinculación del santuario de Guadalupe, tanto con el descubrimiento de América como con su colonización y evangelización, está sobradamente documentada, siendo así invocada por la Unesco el 11 de septiembre de 1993, cuando al declarar a Guadalupe Patrimonio de la Humanidad argumentó: «Porque la famosa imagen de la Virgen de Guadalupe ha sido el simbolo más representativo de la cristianización de una gran parte del Nuevo Mundo». Y en efecto, así lo atestiguan los hechos.

Guadalupe gozó del máximo fervor de los Reyes Católicos, que estuvieron en sus aposentos no menos de 22 veces; allí recibieron a Colón el 21 de abril de 1486, y en Guadalupe firmaron dos sobrecartas reales el 20 de junio de 1492 para que, con la mayor celeridad posible, Colón emprendiera la gesta, además de urgir el cumplimiento de las reales provisiones de 30 de abril de 1492, con la entrega a Colón de dos carabelas para el viaje. El propio Almirante peregrinó al santuario de Guadalupe, al menos, en tres ocasiones: en la Semana Santa de 1486, como ya hemos indicado, para invocar su protección en la dificil aventura que se disponía a emprender.

Después de su primer viaje, en cumplimiento de una promesa que dejó anotada en su Diario de Navegación el 14 de febrero de 1493, estando en alta mar, y de regreso del mismo. Por último, el 29 de julio de 1496 para bautizar allí a dos indios criados suyos, Cristóbal y Pedro, que convierten a Guadalupe en el primer lugar de cristianización de indios. Pero además, como atestigua el propio Colón por carta escrita en La Española en enero de 1494, y dirigida a los Reyes Católicos, impuso el nombre de Guadalupe a la isla Turuqueira el 4 de noviembre de 1493, durante su segundo viaje. Y también fue obligada invocación para muchos de los capitanes y soldados de la conquista, en una gran mayoría extremeños; para los primeros misioneros de la Nueva España, y para muchos prelados y virreyes que gobernaron las Indias.

Pero si todo lo expuesto no fuera suficiente, ahí están los santuarios, ermitas y altares alzados en toda América a la Virgen de Guadalupe y la abundante toponimia guadalupense del Nuevo Mundo.

Mientras que Guadalupe estuvo muy presente en el descubrimiento, conquista y evangelización de las Indias, la presencia iconográfica-devocional de la Virgen del Pilar no llegaría al Nuevo Mundo hasta la segunda mitad del siglo XVII, bastante después de que el Ayuntamiento de Zaragoza, en 1613, trasladara la fiesta del Pilar del 2 de enero al 12 de octubre para reivindicar, muy a posteriori, su relación con el Nuevo Mundo, y cuando el culto y la devoción a la Virgen de Guadalupe ya era un hecho irrefutable por toda América. Estas fueron las conclusiones a las que llegaron dos eruditos estudios encargados por el Ministerio de Asuntos Exteríores en 1941, como comentaremos después.

El 12 de octubre de 1892, con motivo del IV Centenario del Descubrimiento, la regente María Cristina y Cánovas del Castillo, por decreto firmado en La Rábida, instituyen « ... como Fiesta Nacional el aniversario del día en que las carabelas de Palos de Moguer arribaron a las costas de Guanahani ... ». Posteriormente, Rodríguez San Pedro, desde la organización Ibero-Americana, introduciría, en 1913, el concepto de 'Fiesta de la Raza' para referirse a la misma. Esta denominación se consagraría oficialmente en 1918 por decreto de Antonio Maura, firmado por Alfonso XIII. Mientras tanto, el presidente de la Argentina, Irigoyen, en 1917, declara también Fiesta Nacional de su país el 12 de octubre, siendo el precursor de los demás países iberoamericanos.

Un grupo de intelectuales, entre los que se encuentran Unamuno, Maeztu, el arzobispo Gomá y el obispo Vizcarra, cuestionan esta denominación e inician desde Argentina un movimiento para cambiar 'Raza' por 'Hispanidad', al considerar inadecuada aquella. Será el 12 de octubre de 1939, en la celebración del día del Pilar, y en Zaragoza, cuando Franco instaure la fiesta de la Hispanidad. Al no tener muy claro si la titularidad de 'Reina de la Hispanidad' correspondia al Pilar o a Guadalupe, en 1941,

Franco encarga a dos especialistas sendos estudios. Al franciscano aragonés Villacampa sobre el Pilar, y al jesuita extremeño sobre Guadalupe. Las conclusiones fueron terminantes a favor de Guadalupe, pero nunca se hicieron públícas. Por decreto de 10 de enero de 1958, firmado por Franco y Carrero Blanco, se declara oficialmente el 12 de octubre 'Fiesta Nacional y Día de la Hispanidad'.

Con la restauración borbónica, el decreto 3217/1981, refrenda el 12 de octubre como 'Fiesta Nacional de España y Día de la Hispanidad'. La Ley 18/1987, ratifica y «establece el Día de la Fiesta Nacional de España en el 12 de octubre», pero prescinde de la denominación Día de la Hispanidad. La coincidencia en el 12 de octubre del Día de la Hispanidad y de la celebración del dia de la Virgen del Pilar ha llevado a muchas personas al extendido error de considerar a la Virgen del Pilar patrona de la Hispanidad, cuando este título lo ostenta por derecho propio, según lo expuesto, la Virgen de Guadalupe.

Que cada uno saque sus conclusiones.