CARTA ABIERTA AL ARZOBISPO DE TOLEDO

No me han sorprendido las declaraciones del arzobispo de Toledo, D. Braulio Rodríguez, sobre Guadalupe y su pertenencia a la archidiócesis de Toledo. Y digo que no me han sorprendido porque entre las virtudes del arzobispo no figura en lugar preferente el diálogo, ya que si éste hubiera sido posible conocería con exactitud el alcance de la reivindicación de los extremeños, que demandan que su Patrona, la Virgen de Guadalupe y el Monasterio pase a formarparte de la provincia eclesiástica de Extremadura.

En referencia a este asunto el arzobispo ha manifestado, el pasado 8 de noviembre, no ser partidario de adecuar la división eclesiástica de  las diócesisa las provincias y añadía “vete tú a saber qué va a pasar dentro de 15 años, nunca se sabe”.

El arzobispado de Toledo mantiene tres arciprestazgos en Extremadura, lo que le sirve de excusa para no afrontar el problema de Guadalupe.

En esta declaración se aprecia una clara intencionalidad de unir nuestra reivindicación a la adecuación de las diócesis a las circunscripciones civiles, para dilatar en el tiempo que el Monasterio y nuestra Patrona la Virgen de Guadalupe, seña de identidad del pueblo extremeño, sea honrada en su provincia eclesiástica.

Por otra parte, no hace falta recordarle a D. Braulio, porque conoce perfectamente, queel Concilio Vaticano II, en el decreto ChristusDominus, -Sobre el ministerio pastoral de los obispos- determina la: “Necesidad de revisar las circunscripciones de las diócesis” y establece las “Normas que se han de observar”.Entendemos que, el propio Concilio mantiene que es necesario reformar situaciones jurídicas consolidadas, que si originariamente pudieron ser justas, en la actualidad han perdido su sentido como consecuencia del cambio de circunstancias.

Sin entrar en otras consideraciones, lo que nos  preocupa Sr. Arzobispo es que Ud. siga poniendo obstáculos, a lo que todo el mundo considera normal, racional y justo, que la Santísima Virgen de Guadalupe declarada por el Papa Pio X, en 1907, a través del rescripto Beatissimam Virginem, Patrona Principal de toda la región de Extremadura, hoy una de las 17 Comunidades Autónomas de España, siga perteneciendo al arzobispado de Toledo, en el territorio civil de Castilla la Mancha.

Esto es lo que reclaman también los actuales obispos de las tres diócesis extremeñas, al igual que lo hicieron sus predecesores.También altas jerarquías de la Iglesia han manifestado que comprenden el malestar de los extremeños, ya que este asunto debería haberse resuelto hace tiempo.

Sr. Arzobispo de Toledo, le pedimos, una vez más, que deje de poner obstáculos y escusas y colabore en la resolución de este problema, que crea malestar entre sus hermanos en el episcopado, desorienta a los fieles cristianos y no es un buen ejemplo para la Iglesia. No podemos admitir que el interés de unos pocos prevalezca sobreel sentir unánime de los extremeños,a los cuales asiste la razón,el sentido común y la justicia.

Espero que, por el bien de todos y en especial de la Iglesia,se imponga el diálogo y el espíritu de concordia.

Francisco Gómez Bueso

Presidente de “Guadalupex”