Vicente Sánchez Cano, presidente de “Guadalupex”

 

 

 Estamos consiguiendo que los extremeños se movilicen para solucionar el problema de Guadalupe.

La Asamblea del  22 de mayo en Mérida será la puesta de largo de la Asociación

 

 

Vicente Sánchez-Cano es presidente fundador de Guadalupex. Economista, con una dilatado curriculum profesional directivo en diferentes entidades bancarias nacionales, ha jugado igualmente un importante papel en otras instituciones extremeñas como es el caso de la Corporación Empresarial de Extremadura y en el Consejo Económico Social de la Universidad. Nacido en Zalamea de la Serena, ha desarrollado su vida profesional en Madrid.

 

 

¿Qué balance se puede hacer de todo lo actuado por “Guadalupex” en el tiempo que lleva promocionando la integración de la patrona de Extremadura en el territorio eclesiástico de la región?

El balance creo que es positivo. En un periodo de tiempo relativamente breve se ha conseguido expresar con contundencia el problema que significa que Guadalupe no pertenezca íntegramente a Extremadura. El logro más inmediato ha sido lograr que la opinión pública extremeña haya tomado conciencia de este anacronismo, que hasta ahora pasaba totalmente desapercibido. En primer lugar estamos consiguiendo que prácticamente todos los extremeños tengan conocimiento cabal de este anacronismos y, en segundo lugar, que se movilicen para solucionarlo. En este sentido, la respuesta de la sociedad extremeña está siendo extraordinaria. Se está generando un debate, una reflexión sobre uno de los temas, Guadalupe, que más ayuda a la vertebración de los extremeños como pueblo y como comunidad

¿Las instituciones y la sociedad está respondiendo igualmente de forma positiva?

Nunca agradeceremos suficientemente la decisión de la Asamblea de Extremadura al aprobar por unanimidad la declaración de reivindicación de Guadalupe. Fue un momento histórico en el proceso de reivindicación, como lo han sido los acuerdos de las Diputaciones Provinciales, de los Ayuntamientos y de más de un centenar de Asociaciones y de Hogares extremeños. El movimiento que se está desarrollando solicitando, exigiendo, la integración de Guadalupe en territorio extremeño se ha convertido en un símbolo de la nueva Extremadura. Este consenso en la reivindicación nos que nos sitúa en el contexto de una sociedad moderna que sabe organizarse cívicamente para resolver sus problemas. Es un mensaje que rebasa lo estrictamente religioso, convirtiéndose en un fenómeno, además de religioso, cultural y social, cívico en definitiva.

 

¿Qué espera “Guadalupex” de las autoridades eclesiásticas extremeñas?

Una mayor implicación en la solución de este anacronismo histórico que padece Extremadura y ninguna otra Comunidad Autónoma, convirtiéndose de este modo en una afrenta para todos los extremeños. Conocemos la sensibilidad de los tres obispos extremeños y su trabajo en el planteamiento del problema. Pero, al mismo tiempo, reconocemos que esta situación no puede eternizarse. Por ello, respetando la independencia y la autonomía de la jerarquía eclesiástica, les pedimos una mayor implicación en plantear soluciones concretas y que den respuesta al sentimiento de la inmensa mayoría de los extremeños.

 

¿De qué modo se está implantando “Guadalupex” en el territorio extremeño?

Es éste nuestro reto más inmediato, conseguir que la mayoría de nuestros pueblos y, por supuesto, todas las comarcas cuenten con un delegado o con una pequeña estructura de la Asociación. “Guadalupex” es un movimiento cívico y popular y necesita tener presencia territorial en toda Extremadura y, además, en todas las Comunidades Autónomas en las que exista un núcleo importante de emigrantes. No olvidemos que Guadalupe es el principal referente de Extremadura para todos nosotros, pero muy especialmente entre los emigrantes. Guadalupe tiene para la Extremadura de la diáspora una gran carga de emotividad. En este sentido, nos hemos reunido con más de sesenta representaciones de las Casas y Hogares de Extremadura de Cataluña, País Vasco y Madrid y la acogida a las actividades de Guadalupex ha sido extraordinaria.

 

Pero quiero señalar que todo lo que estamos haciendo en “Guadalupex” se debe a la entrega y al entusiasmo de la junta directiva, de todos y cada uno de nosotros, que estamos robando tiempo a nuestras obligaciones profesionales y familiares para impulsar esta reivindicación histórica de toda Extremadura. Y, además, a todos los extremeños, de dentro y de fuera,  que se han volcado en la firma del Manifiesto y en la pertenencia como socios de “Guadalupex”.

 

 

 

El 22 de mayo se celebrará en Mérida la primera asamblea de “Guadalupex”, ¿qué esperan de esta de esta convocatoria?

Será la puesta de largo de la Asociación. Hemos creado un comité para preparar la celebración, la logística y asegurar que la asamblea responda a las expectativas que hemos creado en toda Extremadura. El objetivo es que la asamblea de Mérida sea ampliamente representativa, incluyendo a los emigrantes. En la asamblea presentaremos un informe de gestión de todo lo actuado desde que celebramos, en el otoño pasado, una rueda de prensa para anunciar las Primeras Jornadas que celebramos en Guadalupe hasta las ultimas iniciativas puestas en marcha, pasando por las visitas realizadas a los tres obispos extremeños y al arzobispo emérito don Antonio Montero, al presidente de la Asamblea para pedirle el apoyo de la máxima representación del pueblo extremeño, a los presidentes de Diputación, etc. Pero, además, aprobaremos nuevas estrategias y nuevos proyectos para el futuro, como será la celebración en otoño de las Jornadas o del Foro extremeño de Guadalupe en esta localidad.

 

“Guadalupex” esta actuando de forma tranquila y pausada en la solución de este contencioso, ¿continuará así en el futuro”?

Siempre actuamos en línea de diálogo y de entendimiento. Lo cual no significa que no tengamos que promover actuaciones complementarias para provocar una mayor sensibilización de quienes tienen la responsabilidad y las competencias para dar solución a este problema que sufrimos los extremeños. Sabemos donde reside el problema. Hemos podido detectar que el sector más refractario para normalizar esta situación reside en el alto clero toledano que no atiende a lo que ya es un clamor de todos los extremeños. A Toledo le pedimos generosidad y comprensión para normalizar una situación que, insisto, supone un agravio para el pueblo extremeño. Pedimos que se cumplan las recomendaciones y las directrices de la propia iglesia y de los textos que regulan las relaciones con el poder civil para evitar esta afrenta que sufre Extremadura al ser la única Comunidad Autónoma, que tiene a su patrona fuera de su territorio. Y todos sabemos que Guadalupe es no sólo un factor religioso, que lo es y en el grado máximo, sino la referencia principal de la identidad de todos nosotros.