Guadalupex

Guadalupe y la Iglesia - VICENTE SÁNCHEZ-CANO PRESIDENTE DE GUADALUPEX

Frente a estos aires renovadores de la Iglesia Católica nos encontramos, como decíamos, con excepciones dentro de la propia institución, que son reminiscencias de un pasado rancio que pretende seguir conservando situaciones de privilegios y prebendas superados por el paso del tiempo

In memoriam

A José María González-Haba

COMO cada año, aprovechando la efeméride del Día de la Virgen de Guadalupe, y por ende de Extremadura, nos dirigimos a la opinión pública extremeña por medio de la tribuna que generosamente nos ofrece este diario, para informar a la ciudadanía del estado en que se encuentra la reivindicación que, desde hace más de una década, Guadalupex viene planteando para que se normalice el anacronismo histórico que representa la pertenencia eclesiástica de la Patrona de Extremadura, Santa María de Guadalupe, a una diócesis ajena a su territorio. Somos conscientes del tópico literario «con la Iglesia hemos topado» así como del alcance histórico del mismo, a modo de clara denuncia popular de la subordinación de la sociedad a los poderes de la Iglesia. Pero, afortunadamente, también somos conocedores de que, salvo excepciones, las actitudes y los comportamientos de la Iglesia actual nada tienen que ver con épocas pasadas.

La Iglesia que representa el Papa Francisco, es la Iglesia de la misericordia, es la Iglesia de los pobres, de las personas, de sus necesidades y preocupaciones, alejada de los dogmatismos, de las rigideces teológicas, de las estructuras decadentes, es una Iglesia que pone el énfasis en las «periferias» no solo geográficas, sino también existenciales. Es una Iglesia humilde, en la que el Papa es un auténtico pastor, que cuida de sus ovejas, y no un jerarca pendiente de las cosas terrenales, que se rebela contra las actitudes cerradas de la propia jerarquía católica, del alto clero. La Iglesia de Francisco, en definitiva, quiere ser testimonio vivo del mensaje evangélico, quiere ser una Iglesia pobre, para los pobres, que viva y cumpla con ese mensaje de amor al prójimo, de amor a los más necesitados y a los más débiles.
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GUADALUPE, DIOCESIS DE TOLEDO

Un año más Extremadura ha sufrido el agravio de celebrar el Día de la Comunidad, en el epicentro de Guadalupe, diócesis de Toledo, a la que pertenece desde 1222.

El pasado jueves se celebró el Día de Extremadura, en la festividad de la Virgen de Guadalupe, con el municipio cacereño y otras treinta localidades extremeñas más, que pertenecen, vergonzosamente, a la diócesis de Toledo. En lo que, sin lugar dudas, supone, cuando menos, una ofensa, a la Comunidad Autónoma Extremeña, mientras la mente se nos va, hasta sin querer, a la pregunta de si los catalanes y sus máximos responsables, políticos y religiosos, permitirían que la Virgen de Montserrat, la Moreneta, permaneciera en un santuario radicado, por ejemplo, en Aragón, o si los vascos consentirían que la Virgen de Aránzazu, patrona de la Comunidad Vasca, estuviera ubicada en Cantabria.

Un hecho que podemos calificar de manifiesta injusticia y ante el que, al parecer, nadie tiene capacidad, no ya para conseguir que Guadalupe pertenezca a una de las tres diócesis extremeñas, si no lo que es peor, nadie, hasta donde podríamos tener conocimiento, al menos públicamente, no pasa de meras y débiles declaración de intenciones. Y las respuestas, claro, diplomáticas, rancias, arcaicas e inadmisibles.

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Los obispos de la región y la reivindicación extremeña de Guadalupe

FRANCISCO GÓMEZ BUESO SECRETARIO GENERAL DE 'GUADALUPEX'

NO ha sorprendido que el final de la homilía de Mons. D. Amadeo Rodríguez Magro, el pasado 22 de mayo, en la catedral, con motivo de su despedida como obispo de Plasencia, tuviera un sincero carácter reivindicativo, cuando se expresó en los siguientes términos: «Invoco de un modo especial la protección de la Santísima Virgen de Guadalupe, Patrona de los hijos de esta bendita tierra extremeña; esos que legítimamente desean su casa-santuario en la Provincia Eclesiástica de Mérida-Badajoz, el espacio común de la fe que el Papa San Pablo II nos concedió para que fuéramos la Iglesia del Señor que camina en la Comunidad Autónoma de Extremadura».

En ese espacio común de la fe, al que D. Amadeo hizo alusión, se celebró el pasado 12 de mayo en Guadalupe una jornada eclesial de profundo sentido cristiano y pastoral con la asistencia del arzobispo de Mérida-Badajoz, y los obispos de Coria-Cáceres y Plasencia junto al presbiterio extremeño, representado por 250 sacerdotes de las tres diócesis, bajo el amparo de la Patrona de Extremadura la Virgen de Guadalupe, en el Año Santo de la Misericordia.

La jornada añadía a la esencia y fines de la misma un cierto carácter de emotividad y nostalgia, motivado por la despedida de D. Amadeo de los obispos y del clero de la provincia eclesiástica así como de Extremadura, la tierra que le vio nacer, a la que siempre sirvió y en la que ha desempeñado con entrega su ministerio sacerdotal y el episcopal, en los doce últimos años, en la diócesis de Plasencia y actualmente obispo de Jaén.

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Homilía de D. Amadeo en la despedida de la Diócesis de Plasencia

Invoco de un modo especial la protección de la Santísima Virgen de Guadalupe, Patrona de los hijos esta bendita tierra extremeña; esos que legítimamente desean que tenga su casa-santuario en la Provincia Eclesiástica de Mérida-Badajoz, el espacio común de la fe que el Papa San Juan Pablo II nos concedió para que fuéramos la Iglesia del Señor que camina en la Comunidad Autónoma de Extremadura.

Homilía de despedida de la Diócesis de PlasenciaDios es como un abrazo

Empiezo esta homilía contando una bella historia. Sucede en Varsovia en los años 80. Un niño de ocho años, de nombre Pavel y muy inteligente, jugaba a hacer cálculos complicados con el ordenador de su papá. Con él, en la misma habitación, estaba su tía. En un momento dado, el niño interrumpe su juego, se gira hacia ella y le pregunta: “¿Cómo es Dios?”. Su padre no le había hablado nunca de Dios; es un ingeniero ateo y su madre está muerta. Su tía lo mira en silencio, se le acerca, lo abraza, le besa los cabellos y, apretándole junto a su pecho, le susurra a sus oídos: “¿Cómo te sientes ahora?” Pavel, que no quiere separarse de aquel abrazo, la mira y le responde: “Bien, me siento muy bien”. Y la tía le dice: “Mira, Pavel, Dios es así”.

Esta escena, sacada de la película del director polaco Krzysztof Kieślowski, Decálogo I, es una hermosa parábola para decir algo de Dios: Dios es como un abrazo. Este es, queridos hermanos y hermanas el sentido de la Trinidad, al menos el sentido simbólico. La Trinidad me asegura que Dios no es en sí mismo soledad, sino que es un infinito y continuo movimiento de amor. Dios es reciprocidad, intercambio, superación de uno mismo, encuentro, abrazo.

Hablar de Dios es siempre hablar del hombre

Y lo que Él es, lo ha querido plasmar en nosotros: cada hombre es creado no sólo a imagen de Dios, sino también a imagen y semejanza del Dios Uno y Trino. En realidad cada hombre es en sí mismo un movimiento de amor. Por eso se dice que toda buena teología se convierte en una buena antropología y que hablar de Dios es siempre hablar del hombre. Por eso, si la Trinidad es la primera victoria sobre la soledad, esta es también la orientación que debe tomar la historia de los seres humanos: la de romper soledades, la de vivir junto a los otros, para los otros, la de ser donación para los demás.

Como veis, el dogma de la Trinidad, que es la única y verdadera impronta de la vida de la Iglesia y, por eso, de la de todos cuantos hoy somos la Iglesia del Señor que camina en Plasencia, no es una elaboración mental por la que se busca que cuadre el “tres” con el “uno”, es, sobre todo, una maravillosa fuente de sabiduría que nos hace caminar y sentir con una lógica, con una verdad: que el amor recíproco es imprescindible, porque “ni siquiera Dios puede estar sólo”.

Considero que con lo que acabo de deciros os he hablado del sentido más profundo de lo que hoy celebra la Iglesia; pero también pienso que en la Trinidad, en su esencia, y en lo que el amor de Dios vierte sobre nosotros, es donde hemos de encontrarle sentido a este acontecimiento eclesial que vivimos hoy vosotros y yo. En realidad, si hoy sentimos lo que sentimos, yo hacia vosotros y vosotros hacia mí, es porque Dios nos ha hecho así, porque ha querido orientar nuestra vida hacia la estima recíproca.

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Entrevista en Canal Extremadura TV

Entrevista que le han realizado en Canal Extremadura TV a nuestro compañero de Junta Directiva, Teresiano Rodríguez Núñez, en relación con la campaña que hemos iniciado en Change.org (Firma en Change.org pulsando aquí).

Enlace al vídeo en la web de Canal Extremadura.

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