Dos Pueblos Marianos

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GUADALUPE-CAMPANARIO

Zacarías de la Cruz Escudero.

 Como cada año, fiel a la cita, Campanario ha estado presente en la Puebla de Guadalupe, al reclamo de la “Morenita” de las  Villuercas. Cada año viaja un autobús y decenas de coches particulares, así desde “toda la vida”. Nuestros abuelos iban andando, en bestias o en carros. Unos van sólo el día 8 festividad de la Natividad de la Virgen, otros al novenario; el deseo de algunos es estar presentes el día 6 en la “bajada” de la Virgen al presbiterio. Esta emotiva ceremonia está “rodeada de un cierto ritualismo muy marcado y tradicional” en palabras de Majada Neila. Allí, oculta en una especie de baldaquíno con cortinajes que hacen los preparativos  invisibles al pueblo, se compone y adereza la imagen” para la procesión del día 8. Popularmente se conoce este acto como la “cámara de la mora” o también “la cama de la mora”; por último hay otros que prefieren estar en la vigilia mariana y velan la noche del día 7.

Campanario y Guadalupe. Dos pueblos marianos que han cruzado sus caminos bajo las advocaciones de las imágenes de la Virgen de Guadalupe y la de Piedraescrita, ambas aparecidas a finales del s.XIII o comienzos del XIV, ambas de traza románica, sedentes, con el Niño en su regazo; ambas aparecidas una, a un pastor de ovejas en Campanario, la otra, a un pastor de vacas (vaquero) en Guadalupe de Cáceres; la historia de ambas contada en el s.XVIII por un fraile jerónimo hijo de Campanario: Padre Francisco de San José. Ambas patronas, una de Extremadura; la otra de la Serena.

Durante este largo siglo de custodia franciscana del Monasterio, hoy también hay presencia campanariense en la Comunidad de los frailes: Fray Sebastián García que ha cantado en sus libros la historia y las glorias de Santa María, Fray Rafael Arcos con actividad parroquial y Fray Sebastián Ruiz, prior, que dedican su vida a la Orden Franciscana.

El pasado mes de abril, con motivo de  la colocación de un mosaico de la Virgen de Guadalupe en la Basílica de Nazaret en Tierra Santa, centro de la devoción mariana de todo el mundo, Campanario tuvo una nutrida y activa representación. Este acto marcó un hito –uno más- en la historia de la Virgen de Guadalupe y, Campanario, también estuvo presente. El impulsor principal del hecho fue el campanariense Fray Sebastián Ruiz, prior. Este afecto entre Campanario y Guadalupe viene de siglos. Guadalupe y Piedraescrita: Dos advocaciones de la Virgen que se han ganado el corazón de los campanarienses.

Pero hay algo más; precisamente por ese afecto y por nuestra extremeñidad, ahora que tenemos más información en lo religioso y en lo histórico vamos tomando conciencia de algo que no acabamos de comprender, algo que nos duele como extremeños fieles a nuestra Patrona: que la Virgen de Guadalupe continúe como en la Edad Media, después de 800 años, dependiendo oficialmente de la iglesia Primada de Toledo. ¿Por qué la Patrona de Extremadura no depende de nuestra Provincia Eclesiástica que ya ¡por fin!  la tenemos propia? ¿Por qué si el Vaticano propicia en sus documentos la unidad provincia-diócesis no se procede a esa unidad en el caso de Extremadura?

¿Por qué, nos preguntamos, otros territorios que pertenecieron a Toledo por reconquista, desde el s.XIII –igual que Extremadura- han sido desmembrados de la archidiócesis de Toledo y han pasado a integrarse a las diócesis de sus provincias, o se han constituido en obispados nuevos como Ciudad Real y Madrid? ¿Por qué estos pueblos han podido hacerlo y los extremeños no? ¿Cuántas Patronas de una Región existen hoy que dependan eclesialmente de una diócesis ajena a esa Región? Ninguna.

¡Son tantas y tan variadas las preguntas que nos formulamos!…

El año 2006 nació la Asociación Cívica (no religiosa, ni política) GUADALUPEX. Cuando pregunta a quienes tienen obligación de responder o bien no responden, o no reciben a los interlocutores (como ocurre con el Sr. Cardenal de Toledo), o se limitan a decir: “el expediente está en Roma” y poco más; respuesta vieja, manida y sin imaginación. El problema sigue en pie. Queremos que se complete también en lo eclesial nuestra identidad extremeña, que nada tiene que ver eso con la política. GUADALUPEX seguirá organizando una peregrinación bianual; mas no debemos contentarnos con esto. Muchos preguntan ¿Qué podemos hacer? Tomar conciencia de que Extremadura a nivel eclesial no es una. Preocuparse por conocer las razones históricas que han llevado a esta situación y las razones por las que se pide la reversión a Extremadura. Contactar con GUADALUPEX. Terminar siempre nuestros correos con un “GUADALUPE EXTREMEÑA ¡YA! ¡ÚNETE! Y mil cosas mas que se nos ocurra; pero sobre todo informarnos.

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