Francisco Cerro Chaves, OBISPO DE CORIA-CACERES: «Esperamos que la llegada del Papa Francisco haga realidad la demanda sobre Guadalupe»

D. Francisco Cerro ChavesJOSE LUIS 24/03/2013 – Entrevista en el Periódico de Extremadura

Cree que durante el nuevo papado habrá una solución definitiva a la demanda extremeña de asumir Guadalupe, aunque no parece verlo cercano. Monseñor Francisco Cerro (Malpartida de Cáceres, 1957) repasa en el inicio de la Semana Santa la situación de la Iglesia y se muestra encantado con el Papa Francisco.

–¿Goza la Iglesia católica de buena salud?

–Vivimos en una situación de crisis que afecta a todo y que también lo hace a la Iglesia, porque no está al margen de la humanidad y de sus sufrimientos y de sus esperanzas. El diagnóstico podría ser sencillamente que goza de una buena salud, porque trata de hacer frente a las dificultades, siempre, como nos ha dicho el Papa, con una profunda humildad, reconociendo todo el diagnóstico que haya que reconocer. Pero, la buena salud muchas veces es saber afrontar y dar solución a los problemas y la Iglesia trata de dar soluciones a los problemas que se encuentra cada día.

 
–¿Cómo se solucionan la falta de vocaciones para que haya nuevos ingresos en el seminario?

–Estamos en buen camino. Ahora tenemos ocho seminaristas y yo he ordenado hace poco a cuatro sacerdotes. Hay otros siete chavales que están en torno a nosotros que están planteándose ingresar. Creo que la Pastoral Vocacional está realizando una gran labor, asumiendo la realidad que tenemos y, por su supuesto, las dificultades que hoy tiene un muchacho si quiere hacerse sacerdote, encontrándose muchas incomprensiones ante el ambiente de la sociedad actual, ya que en muchos ambientes no se lleva ser cristiano ni ser cura. Nosotros tenemos un buen equipo de formadores y el Seminario de Coria-Cáceres está en buenas manos. Pero hay que recordar que hoy en día están en crisis todas las vocaciones, también la vocación matrimonial. Todo lo que sea un compromiso de por vida, a la gente le cuesta.

–¿El que haya más bodas civiles que eclesiásticas se debe entonces al temor a asumir un compromiso o a que la gente ‘pasa’ de casarse por la Iglesia?

–Es por todo lo que dice. A la gente le cuesta mucho asumir un compromiso definitivo en cualquier campo; eso de «para toda la vida». También hay un cierto bajón en la fe, que es lo que exige el matrimonio cristiano. Casarse por la Iglesia requiere fe y esperanza en el futuro.

–¿Por qué cree que surgen ahora tantas dudas de fe cuando España ha sido históricamente un país católico?

–Ya el Vaticano II aludía a las causas del enfriamiento de la fe, incluso del ateísmo. Una de ellas puede ser que la sociedad ha dejado de valorar los valores cristianos; ya no los tiene ni los valora. El cristianismo es una oferta más, dentro de la pluralidad que existe en la sociedad, aunque es verdad que es la oferta más masiva; la que tiene más raíces en Extremadura y en España. Pero para muchos es una oferta más. Y luego, también, el testimonio de los creyentes. El Vaticano II dice que hemos desvelado más que revelado el rostro de Cristo, con nuestra vida y nuestras incoherencias. Y también nos encontramos con que hay generaciones que no han sido evangelizadas como ocurría antaño. No obstante, los datos en Extremadura sobre fe no son tan malos, más bien son esperanzadores dentro de la tendencia a la baja que existe en la vieja Europa. Por eso es providencial que haya salido un Papa latinoamericano, porque no se puede identificar cristianismo solo con Europa; es mucho más.

–¿Por qué cree que dejó el papado Benedicto XVI?

–Las tres razones que él ha dado son las fundamentales, aunque luego se puedan hacer muchas especulaciones. Creo que esas razones son bastante serias: tiene una avanzada edad (el obispo se jubila con 75 años y él tiene 87); su salud no era buena; y, tercero, afrontar ciertos retos cuesta más a esa edad y con una salud delicada. Y además, el Papa es un hombre muy inteligente, muy listo, un gran maestro, y era consciente de que ahora vienen una serie de acontecimientos que obligan a que el Papa esté presente y le habían dicho que ya no podía viajar. Creo que no hay que buscar más razones. Que luego la Iglesia, internamente, tenga problemas y dificultades, pues como las hay en todas las instituciones. Pero, no más que otras.

–¿Qué espera del Papa Francisco?

–A mí me encanta. Espero que sea ese Papa providencial que Dios tiene destinado para la Iglesia y para la Historia. Ya ha empezado a predicar con las encíclicas de su vida, que son los gestos; un hombre que es humilde, que viajaba en autobús y metro; que iba a las villas miseria a compartir con los pobres; era un hombre despojado, pobre. Pues como intentó y vivió en su tiempo Francisco de Asís u otros franciscos. Estamos muy ilusionados con un Papa de esta categoría, de esta humanidad, de esta sencillez. Creo que puede devolver mucha ilusión a muchos creyentes porque ve que el Papa es una persona buena y sencilla y pueden entender todos sus mensajes.

–El Papa ha pedido volcarse más con los pobres, pero ustedes ya ayudan a los necesitados, por ejemplo a través de Cáritas.

–El ha utilizado una expresión concisa: una Iglesia pobre para los pobres. Ese sería el resumen de lo que intentará que vivamos todos. Y la inmensa mayoría de la Iglesia está en esta línea, incluso los obispos, que pregona el Papa Francisco. Y se entiende por pobre que se despoje de todos los poderes que, a veces, hacen que no entendamos bien el mensaje de pobreza que nos transmitió Jesucristo. Y a la vez que esa Iglesia pobre haga un servicio a los pobres. Es verdad que nosotros a través de las muchas organizaciones que tenemos (Cáritas, Acisjf, Voluntarias Vicencianas, etc.), incluso todas las cofradías, se vuelcan con los pobres. Vamos a hacer en Semana Santa dos grandes colectas anticrisis para ayudar a los parados y a cuantos lo necesiten. Tenemos que ser una Iglesia pobre al servicio de los pobres. Y ese matiz de pobre hay que, además de serlo, parecerlo. A veces, yo no he visto tanto lujo como nos acusan, pero, en ocasiones, es verdad que da la sensación que poseemos más de lo que realmente tenemos y que, aparentemente, nuestra vida es más lujosa de lo que es. Luego, cuando te conocen, se acaban los topicazos que hay.

–¿Cuáles son los principales pecados de la sociedad del siglo XXI?

–Como siempre el egoísmo y el deseo tremendo de aplastar a los otros y olvidar a los pobres y los necesitados. También lo sería la superficialidad.

–¿Hasta qué punto han perjudicado a la Iglesia algunos de los escándalos que han salido a la luz?

–Le ha perjudicado mucho. El Papa también lo decía, que si no somos coherentes con el Evangelio, en vez de revelar el rostro de Dios lo que estamos haciendo es echar a la gente hacia atrás. Ha sido una sangría y se ha notado en muchos países de Europa donde han proliferado algunos de estos escándalos. La gente se ha enfriado mucho en la fe, porque si los que teníamos que ser coherentes con el Evangelio, no lo somos… Hay que predicar, como siempre se ha dicho, con el ejemplo, y es verdad que algunos no lo han hecho. Pedimos perdón, una vez más, por no ser lo que estamos llamados a ser.

–Comienza la Semana Santa. ¿No cree que el aspecto lúdico- festivo le esté comiendo mucho terreno a lo puramente religioso?

–No tiene que haber contradicción entre una cosa y otra. La gente que viene a Cáceres lo hace porque le impresiona mucho la Semana Santa. A mí me encanta que venga mucha gente a Cáceres y que conozca y disfrute la parte antigua de la ciudad y a la vez se emocione con las procesiones por la mañana, por las noches y de madrugada. Y que descubra que también forma parte del corazón humano el deseo de Dios y el sentimiento religioso. No creo que haya tanta contradicción. A mí no me gustaría que prevaleciera el ser peregrino sobre lo turístico. Pero se puede perfectamente compaginar y ¡ojalá nuestra Semana Santa atraiga a mucha más gente!, porque todos nos beneficiamos. Que vengan y conozcan en profundidad una Semana Santa que es única en el mundo por el contexto y el entorno por el que se mueve. Las Cofradías son protagonistas del buen hacer en nuestra Semana Santa diocesana.

–¿Cree que con la llegada del Papa Francisco se dará una solución definitiva a la demanda de que Guadalupe se integre en una diócesis extremeña?

–Esperemos que sí y que con el Papa Francisco todas esas personas que tenemos puestas esperanzas en ello lo vean hecho realidad. Habrá que esperar, pero creo realmente que este Papa estudiará el tema, y si considera que ha llegado el momento preciso, hacerlo. Esperemos que se pueda solucionar.

–¿Ustedes los obispos extremeños piensan mover el asunto en Roma?

–Los tres obispos tenemos hechos y aprobados nuestros deberes y creo que nadie puede dudar de ello. Otra cosa es que hay cuestiones que no sólo afectan a Guadalupe, sino a otras zonas de España. Hay otras diócesis con dificultades y problemática similar y todo eso afecta, porque si la Iglesia en Roma quiere dar solución a otros temas que son parecidos en otros lugares de España, es lo que lo puede dilatar. Pero esperemos que si Dios quiere se consiga pronto la solución.

–Con eso quiere decir que si se diera el plácet a una Guadalupe extremeña podrían surgir otras reivindicaciones y es lo que lo está ralentizando.

–No. Lo que digo es que hay diócesis que son bilingües y a eso también está Roma intentando darle una solución. Ese tipo de reajustes afectan a la hora de adoptar una solución definitiva en conjunto y, todo esto, puede hacer que la solución de Guadalupe se haga esperar, como ha sucedido hasta ahora.

Francisco Cerro Chaves, OBISPO DE CORIA-CACERES: «Esperamos que la llegada del Papa Francisco haga realidad la demanda sobre Guadalupe»
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