Mención Especial a Guadalupex de la Casa de Extremadura de Getafe

Escrito que nos remitió la Casa de Extremadura de Getafe concediéndonos la Mención Especial a Guadalupex (pdf).

Discurso de aceptación de D. Vicente Sánchez-Cano pronunciado el sábado pasado en la recogida del premio:

CASA DE EXTREMADURA GETAFE,

30 DE NOVIEMBRE DE 2013

Recogida del premio 1

Excelentísimas autoridades, señoras y señores, queridos paisanos, amigos todos, ¡Muy buenas noches!

En nombre de la Asociación Cívica Extremeña Virgen de Guadalupe “GUADALUPEX”, y en el mío propio, deseo expresar nuestro más sincero agradecimiento a la Casa de Extremadura de Getafe, en la persona de su presidente, D. Pedro Aparicio Sánchez, por esta Mención Especial que han tenido a bien conceder por unanimidad a Guadalupex.

Deseo iniciar mi breve intervención con una escueta pregunta: ¿Se imaginan Uds. que ocurriría si la Virgen de Montserrat, no perteneciera a una diócesis catalana, o la de Begoña a una vasca o la de Covadonga a Asturias, por poner solo tres ejemplos? Pues esa es la situación con la que nos encontramos en Extremadura. La Virgen Santa María de Guadalupe, fue proclamada Patrona de Extremadura por Pío X a en 1907. Sin embargo la Patrona de Extremadura y treinta y un pueblo extremeños siguen perteneciendo actualmente a la diócesis de Toledo.

Ustedes se preguntarán ¿Y cuál es el origen de esta situación? La respuesta es muy simple: la invasión árabe de la península ibérica del año 711. A partir de la conquista de Toledo (1085), se fija la sede del primado de España en esta ciudad y la mayoría de los territorios que se van conquistando se van adscribiendo eclesiásticamente a esta diócesis. Esto permaneció así hasta la división civil de España en provincias, realizada mediante la reforma administrativa de Javier de Burgos de 1833.

En 1851 se firma el concordato entre la Santa Sede y el Estado Español, y en este documento se recoge ya que “la división eclesiástica del Estado español se deberá ajustar a la división civil, para un mejor servicio al pueblo de Dios”. A partir de esa fecha todos los territorios de fuera de la provincia de Toledo que eclesiásticamente pertenecían a esta diócesis se segregan, quedando como única reminiscencia de la época medieval la Patrona de Extremadura y los citados treinta y un pueblos extremeños. Entre los territorios segregados está Madrid-Alcalá, parte de Guadalajara, Ciudad Real, Albacete, el Adelantado de Cazorla en Jaén, etc.Premio

El Concordato de 1953, así como el Concilio Vaticano II, en su Decreto de los Obispos, vuelven a insistir en la necesidad de que “la división eclesiástica se ajuste a la división civil para un mejor servicio al pueblo de Dios”. En 1983, Extremadura se constituye en Comunidad Autónoma. En 1994, por bula del Papa Juan Pablo II, se crea la provincia eclesiástica de Mérida-Badajoz para el territorio civilmente conocido como Extremadura. Pues bien, a pesar de la doctrina de la propia Iglesia Católica, se sigue manteniendo este anacronismo histórico que ofende la dignidad de los extremeños como pueblo.

El propio papa Francisco, en una reciente entrevista periodística decía: “La pertenencia a un pueblo tiene un fuerte valor teológico: Dios en la historia de la salvación, ha salvado a un pueblo. No existe identidad plena sin pertenencia a un pueblo.” Y en la vertebración social de los extremeños como pueblo el principal signo de identidad, sino el único, es la Virgen de Guadalupe. En cualquier Casa Regional Extremeña que ustedes visiten, y nuestro añorado Rafael García-Plata visitó prácticamente su totalidad, el primer elemento de identidad que se encuentran, antes incluso que la bandera de Extremadura, es una imagen de la Virgen de Guadalupe.

Y esto es así, porque Guadalupe rebasa el ámbito estrictamente religioso para convertirse en un hecho cultural, histórico, artístico, científico, en definitiva, en el principal referente identitario que tenemos los extremeños, que nos “refuerza y une como pueblo”, en acertada expresión del Parlamento Extremeño, que en una declaración institucional aprobada por unanimidad de los grupos políticos el 18 de febrero de 2010, reclamaba de la Iglesia Católica una solución a este anacronismo.

Como todos Uds. conocen, el Monasterio de Guadalupe, está declarado Bien de Interés Nacional. Esta declaración obliga a la Junta de Extremadura a la conservación y el mantenimiento del mismo con los impuestos de los extremeños. Sin embargo, la administración eclesiástica corresponde al señor arzobispo de Toledo. La Universidad de Extremadura, por poner solo un ejemplo, no puede organizar Cursos de Veranos en Guadalupe sin la autorización de Toledo. Les parece a Uds. esto una situación lógica.

Recogida del premio 2Pues bien, este es el objetivo que persigue Guadalupex: que la Patrona de Extremadura y los treinta y un pueblos extremeños que actualmente pertenecen a Toledo se integren en una diócesis extremeña. En definitiva, no estamos pidiendo un privilegio o trato de favor, sino que se nos trate con normalidad, como al resto de católicos, para que los extremeños dejemos de ser en palabras del sacerdote Gregorio de Salas “los indios de la nación”.

Muchas gracias

Mención Especial a Guadalupex de la Casa de Extremadura de Getafe
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